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lunes, 12 de noviembre de 2007

La radio y la política

El pasado sábado 3 de noviembre, el ex Presidente Ricardo Lagos Escobar, escogió la radio, y concretamente Radio Cooperativa, para profundizar el contenido de la carta que envió a la Comisión de la Cámara de Diputados que investiga la fallida puesta en marcha del Transantiago. No es objeto de este punteo entrar a analizar el tema del transporte, sino las fortalezas de la radio como medio de comunicación y cómo éste es elegido por los gobernantes y políticos en general para entrar en contacto con la comunidad. Tampoco se trata de entrar a los detalles de dicha entrevista, hecha desde la residencia particular del ex Mandatario.

Por primera vez desde que dejó su cargo, el 11 de marzo del 2006, Lagos Escobar acude a la radio para referirse al tema en cuestión. Cabe recordar que durante su gobierno, tuvo una predilección por las entrevistas radiales, al punto que lo hacía semanalmente. Según consigna el diario El Mercurio del 4 de febrero del año 2004, el equipo de comunicaciones del entonces Jefe de Estado estimaba que, éste se sentía más cómodo en la radio porque podía hablar largo y distendido de temas que no podía abordar durante sus actividades semanales, y porque los programas radiales son en directo y no sufren la presión del rating que tiene la televisión. El 1 de mayo del año 2004, se dio el caso que a la misma hora que Lagos era entrevistado por Radio Cooperativa desde Singapur, donde se encontraba en gira presidencial, Joaquín Lavín lo hacía en Santiago a través de la Radio “W”. En una reafirmación de lo dicho, podemos traer a colación al ex senador Gabriel Valdés, quien recordaba, según señalaba El Mercurio del 12 de marzo del año 2006, que “cuando hablaba Francisco Bulnes Sanfuentes, Eduardo Frei Montalva, Volodia Teitelboin, Raúl Rettig, Pedro Ibáñez, Fernando Alessandri, eso lo oía uno en la radio”. Agregando “ahora. nada, salvo Lagos, que inunda el espacio…”. Valdés Subercaseaux hablaba en estos términos al referirse a “la radio y la política” y expresar que los periodistas escarban en los conflictos y no reproducen los buenos discursos.

Cabe recordar que el hábito de las entrevistas radiales en nuestro país lo inició el ex Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle y que posteriormente lo ha seguido la Presidenta Michelle Bachelet. En otros países ello es frecuente. Podemos recordar que en Estados Unidos hizo famosas las charlas radiales desde su residencia junto a la chimenea, el Presidente Jimmy Carter. En nuestro continente, podemos mencionar las extensas y frecuentes conversaciones a través de este medio del gobernante venezolano Hugo Chávez.

Para comprender esta preferencia por la radio, habría que señalar que la relación de este medio con el auditor es considerada más directa, cercana e inmediata y porque basa su programación en constante interacción con su audiencia. También porque “asume y expresa el conflicto”, ya que su oferta programática suele incorporar espacios destinados a la interpretación, el debate y el análisis de la actualidad., según estudio publicado en Reseña de Medios N.32, de la Secretaría de Comunicación y Cultura del Gobierno. Según este mismo estudio, la radio tiende a convertirse en una “arena privilegiada de expresión, debate y polémica”, favorecida por la tendencia de la televisión a disminuir temas conflictivos o que se alejan de los requerimientos de la masividad.

Tampoco hay que olvidar que la riqueza del medio radial se basa en su reiterada e inmensa credibilidad y en su pluralismo informativo e ideológico. Además, por lo general la prensa y la televisión reproducen las entrevistas radiales, lo que no ocurre a la inversa, algo que se advirtió concretamente en la reciente entrevista concedida por el ex Presidente Lagos a través de Radio Cooperativa.. Los que no lo escucharon directamente en la entrevista radial, pudieron verlo ese mismo día en los noticieros de televisión y al día siguiente en la prensa, con comentarios y reacciones en uno u otro sentido.

La radio es considerada asimismo el medio más cercano a la gente, el que mejor los interpreta, con el que mejor se identifica, según encuesta de la Universidad de Chile y ARCHI (Asociación de la Radiodifusores de Radio) hecha el año 2000. Además la radio sigue liderando las preferencias de hombres y mujeres de todas las edades en cuanto a las actividades que efectúan durante el día. El 80% de 4 mil entrevistados declaró escuchar radio todos los días, de acuerdo a encuesta nacional encargada por ARCHI a la Universidad del Desarrollo, publicada en El Mercurio del 3 de marzo del año 2006.

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lunes, 29 de octubre de 2007

Relación pasional entre emisor y oyente

Imaginativas, innovadoras, ágiles y actuales. Esa fue la impresión que me produjo ver en acción a las dos “Catas”, voces del programa magazinesco “Upa La La”, durante el lanzamiento de “La Voz del Pacífico”, la radio on line de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Pacífico.

Me sorprendió gratamente ver y escuchar a Catalina Cea y Catalina Morán, las dos Catas. Pude apreciar en ellas un lenguaje nuevo que cada día debe adentrarse más y más, y que muchas veces no se refleja en los medios en general. En los medios, y fundamentalmente en la radio se hace necesario usar nuevas formas de comunicarse, de investigar, de reprogramar y de reinventar, para que el auditor no cambie el dial y deje de preferirnos, porque como dice Angel Faus Belau, de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Navarra, los consumidores radiales disponen hoy de una mayor capacidad de elección entre un mayor número de productos, servicios y calidad.

Según Angel Faus Belau, la radio es cuestión de intimidad, casi como una relación pasional entre emisor y oyente, algo que me pareció apreciar en el espacio de las dos Catas. Porque, con frecuencia esta relación de intimidad, la vemos sustituida por una rutina informativa, una narración fosilizada y el contenido predeterminado.

De ahí la necesidad de sorprender frente a una narración o conversación rígida y menos fresca. Porque podría decirse que hay gente que “habla por la radio” y muy poca que “hace radio al hablar”. Hemos perdido gran parte de la capacidad de sorprender, de impulsar la imaginación, de entretejer la realidad. Los tiempos han cambiado y el inmovilismo comunicacional en una sociedad dinámica se paga con la exclusión, en opinión del autor ya citado.

En todo este proceso de transformación en las comunicaciones producto de las nuevas tecnologías, es necesario no olvidar que la tecnología es “un flotador”, no “un salvavidas”. Y que “tener un flotador no garantiza saber nadar”, como sostiene Angel Faus Belau, de la Universidad de Navarra. De ahí que escuchamos con agrado ese estilo ágil con esa especie de relación pasional empleado por las dos Catas en el espacio que comentamos. Sigan así, y aprovechen las oportunidades que ningún otro medio, sino la radio, ofrece para soltarse, improvisar y aprender a manejar un lenguaje sin trabas. En mi opinión como periodista dedicado por mucho tiempo a la radio, a la docencia de la misma, ésta requiere transmitir y comunicar con agilidad y con soltura. Soy un convencido que la radio nos capacita para usar otros medios sin temores y con esa imaginación y agilidad ya comentadas.

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martes, 16 de octubre de 2007

La magia de la radio

Con motivo del lanzamiento de la radio on line de la Universidad del Pacífico, junto con felicitar a quienes la hicieron posible, me atrevo a recordar que la radio es un medio esencialmente visual, que apela a la imaginación de la audiencia. Por el poder de crear imágenes podríamos denominar este medio como un “teatro de la mente”.

Al recurrir a la radio como medio de comunicación, hay que tener presente que si bien la rapidez y la exactitud son importantes, “la claridad” es esencial para que el auditor pueda entender nuestro mensaje, ya que la información oral es “fugitiva”, más frágil que la información escrita, porque la radio no tiene un soporte material tangible. Por eso, en radio se recomienda limitarse a presentar pocas ideas y conceptos en cada emisión. Esto, porque la “brevedad” es otro elemento importante de la “claridad”. Para lograrlo, se recomienda un estilo ágil y ameno, que contribuya a entregar el mensaje en forma atractiva facilitando su audición y comprensión.

Como se ha comprobado a través de diversos estudios, el nivel de audición y concentración ante el mensaje oral es bajo. De ahí que se recomiende un estilo que incorpore lo que se ha denominado un “toque alegre” que ilumine la nota tétrica que muchas veces se da a las notas informativas. Por eso, en el periodismo radial se recomienda hacer que las noticias serias sean un poco más “tragables” recurriendo a un “gancho” que provoque el interés del auditor. Este gancho debe ser novedoso, atractivo y llamativo.

Al expresarse en radio hay que tener siempre presente que nos estamos dirigiendo a “la oreja” o al oído, y por lo tanto hay que hacerlo de una manera “ágil y amena”. Como estamos recurriendo a la vía auditiva, corresponde emplear un estilo de conversación destinado al oído. No es lo mismo escribir o hablar para el “oído” que escribir para el ojo o la vista, porque el auditor tiene sólo una oportunidad para oír una oración. No puede regular la velocidad con que escucha. Escucha al ritmo que le impone el locutor o quien en definitiva está tras el micrófono.

Asimismo, para que nuestro mensaje llegue con claridad y sea comprendido por nuestro destinatario, al acudir a la radio como transmisor, es importante saber detectar “el alma” de de lo que queremos expresar, y presentarla en forma atractiva, abandonar un rol pasivo y conformista, y acudir a la imaginación abandonando el “miedo a la originalidad” que conduce a la “imitación”, algo así como “parecerse a…”. De ahí que hay que “desarrollar la creatividad, el pensamiento crítico, la capacidad de innovar, de sorprendernos”, como dice el periodista Alejandro Guillier en “A toda prensa” N. 23 de febrero del año 2000.

En definitiva, al recurrir a la radio como medio de comunicación, debemos emplear un lenguaje ágil, claro y directo, ya que los únicos recursos disponibles en este caso son la voz y el lenguaje.

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viernes, 21 de septiembre de 2007

Mi primer Te Deum

Al ver por televisión el Te Deum Ecuménico del pasado 18, vino a mi memoria el primer Te Deum que me correspondió cubrir como periodista de “El Diario Ilustrado” con motivo de asumir la Presidencia de la República, Jorge Alessandri Rodríguez, el año 1958. Estaba recién egresado de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Concepción.

Mi desafío era informar de una ceremonia religiosa sobre la que no sabía nada o muy poco. Por consiguiente opté por indagar al respecto con el sacerdote encargado del ceremonial y protocolo de la Catedral Metropolitana. Así supe de una variedad de términos y símbolos litúrgicos que era mi obligación transmitir con propiedad a mis lectores.

En las transmisiones previas al Te Deum de este 18, me sorprendió que se dijera que se trataba de una “Misa”, en circunstancias que consistía en un Acto de Acción de Gracias por Chile con motivo de un nuevo aniversario patrio. No podría hablarse de Misa, porque no habría Consagración, centro de dicho acto religioso.

También se dijo este 18, que la Presidenta Bachelet a su llegada a la Catedral sería recibida por la Conferencia Episcopal, en circunstancias que lo harían el Dean e integrantes del Cabildo Metropolitano que conforman los sacerdotes rectores del templo. Por el contrario, la Conferencia Episcopal la integran todos los obispos de Chile.

En otra oportunidad escuché hablar de la “estrella metálica” que cuelga de la banda presidencial, en circunstancias que se llama “piocha” y que constituye el símbolo del poder.

Cabe destacar la propiedad con que informó al respecto la periodista de Canal 13 de Televisión, Constanza Santa María, lo que demuestra que se documentó adecuadamente.

Todo periodista debe documentarse en propiedad de los hechos que le corresponde informar, cualquiera sea su naturaleza. Los hechos religiosos no son menos importantes que los de otro orden y también requieren ser transmitidos en su real dimensión y no inducir a error al destinatario por negligencia o falta de dedicación investigativa del periodista. Los periodistas no sólo deben ser capaces de recoger información, sino también cumplir un rol investigador y estar siempre muy documentados de los temas que va a abordar, lo que les dará gran credibilidad.

La documentación periodística es fundamental, porque cuando el periodista no comprende lo que informa o hace un análisis equivocado de los acontecimientos, lejos de comunicar, incomunica. Es importante entender y comprender lo que se quiere transmitir. Asimismo, es recomendable explicar los hechos con amenidad, “autoridad” e idoneidad, no dando por sabido un tema, como es el caso que comentamos, la terminología o liturgia religiosa. Esta “autoridad” en la entrega de la información, a nuestro juicio, debe manifestarse respecto de todos los hechos que son motivo de una entrega periodística.

En su homilía en el reciente Te Deum, el Cardenal Arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz, requirió de los medios de comunicación una adecuada cobertura que refleje con propiedad los hechos de los que se informa, demanda que debería ser objeto de otro comentario que invite a los periodistas, a los medios de comunicación y a las Escuelas de Periodismo a reflexionar al respecto.

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viernes, 7 de septiembre de 2007

Pensar, decir y escribir

Al sostener que el tema cultural y la educación deficiente, son una de las causas del subdesarrollo, el economista Sebastián Edwards, expresó en “Tolerancia Cero”, de Chilevisión, el domingo 26 de agosto, que los estudiantes chilenos prefieren memorizar que razonar, que se caracterizan por no saber redactar o redactar mal, y no tener la capacidad de hacer exposiciones coherentes.

Esa deficiencia que suele advertirse en algunos estudiantes, no en todos, obedece a nuestro juicio a una falta de capacidad de síntesis u ordenamiento de las ideas a desarrollar. Para lograrlo, suelo aconsejar a mis alumnos seguir dos fórmulas, en nada originales, pero que sin duda ayudan a exponer las ideas con claridad y precisión.

Relación lógica

La primera, sugiere “pensar” antes de decir y escribir. Para ello, es recomendable ante todo:

1.- Identificar un elemento de interés para construir el comienzo del texto.

2.- Luego hacer una relación lógica de los asuntos a tratar.

3.- Y solo entonces decirlo o escribirlo.

4-- En el caso de una exposición, se recomienda decir previamente en voz alta lo que se quiere comunicar, lo que suele denominarse “el último test “, para confirmar su claridad y fácil comprensión.

Fórmula de Paul White

La segunda recomendación, es aplicar la fórmula del editor de noticias de la NBC, Paul White, quien sugiere a los periodistas radiales asegurarse de hacer tres cosas para que su información sea entendida claramente, y que a mi juicio también es válido para el periodismo escrito y para las disertaciones o exposiciones.

1.- Decirle al auditor o al destinatario lo que le va a contar, que es lo que se entiende por “lead” o introducción al tema. Encabezamiento claro, preciso y pertinente. Que atraiga la atención del auditor y lo introduzca en lo medular de la historia

2.- Contárselo, que viene a ser el desarrollo del tema con lo más importante del mismo. Debe ser presentado en forma clara y sencilla.

3.- Decirle lo que le ha contado, que consiste en una reiteración de lo básico o determinante el tema abordado. Reiterar el elemento básico y central de la información.

Fanatismo de la claridad

Lo recomendado por Paul White, podemos reforzarlo con lo que MarioVargas Llosa denomina el “fanatismo de la claridad”, al referirse a los textos breves propios del estilo del columnista de El Mercurio, David Gallagher, al prologar “Otras improvisaciones”, recopilación de artículos de Gallagher. (El Mercurio, 28 de Noviembre 2004).

En el mismo prólogo del estilo de Gallagher, Vargas Llosa, habla de “no hacer trampas” y de expresar con la mayor “transparencia y limpieza” lo que se quiere decir. Porque, agrega, que no hay una idea, por elaborada y compleja que sea, “que no pueda ser vertida de una manera racional e inteligible”. Y que “no tiene sentido escribir para no decir nada, o decir banalidades, que equivale a lo mismo”.

Al referirse a la brevedad que se advierte en las columnas de David Gallagher, Mario Vargas Llosa sostiene que la brevedad no está reñida con la originalidad y la profusión de ideas. Por el contrario, casi siempre consigue expresar, con precisión e ingenio, un punto de vista novedoso y a menudo polémico.

Como conclusión, cabe señalar como decía el periodista José María Navasal, al hablar del “Lenguaje periodístico”, que el mensaje debe ir más allá de toda ambigüedad, y que para ello debe expresarse con palabras sencillas, correctas y claras. Que todos puedan entender lo que se dice y no otra cosa. Se trata, de un sometimiento a la claridad, con abandono de la satisfacción que proporciona la creatividad.

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jueves, 30 de agosto de 2007

Decir cosas que valga la pena escuchar o leer

Una reflexión de Marta Lagos, directora de Latinobarómetro, en Cartas al Director de El Mercurio (25 de agosto 2007) refuerza un comentario mío hecho en UPA BLOGS del 16 de agosto, en cuanto a la necesidad de relacionar los contenidos noticiosos con el objeto de proporcionar un análisis crítico, y por lo tanto contribuir a formar opinión.
Marta Lagos en una carta titulada “Présteme sus oídos”, sostiene que “comunicar no es un asunto del que emite la comunicación, sino un asunto del que la recibe”, para agregar que no son necesarios más diarios con información, “sino más personas que digan cosas que valga la pena escuchar (o leer)”. Y agrega, “¿de qué valen las noticias que no son noticias, informaciones que ya sabemos, otra que no nos importa, y también aquella que nos incomoda e inquieta?”, para luego preguntarse “¿Dónde está el motivo para escuchar?”.

Como lo expresé antes, en mi opinión, el interés o motivo para leer o escuchar una noticia es que ésta sea parte de un proceso y se encuentre proyectada en un contexto y eventuales proyecciones o consecuencias.

Si bien los hechos aislados, en sí son noticias, y la noticia es la narración de los elementos básicos del hecho, el público demanda hoy un mayor desarrollo de los mismos, ya que el crecimiento de las redes de información hacen complejo comprender el real sentido, alcance o proyección de los acontecimientos. De ahí la importancia de dar una mirada de conjunto de los hechos, que de una u otra forma influyen en nuestra sociedad. Y así “entregar un recuento veraz, amplio e inteligente de los acontecimientos diarios, en un contexto que les dé sentido”, como sostiene el periodista y profesor Abraham Santibáñez, en Revista Mensaje N. 561 de agosto del año en curso, en un comentario titulado “La aspiración en duda : ¿una prensa libre y responsable?”.

De ahí la importancia de detallar o explicar el o los hechos principales y hacer una relación lógica de los asuntos a tratar precedida de una buena tarea de documentación que facilita no sólo la redacción sino, la comprensión clara y precisa de lo que se desea transmitir, que es la parte principal del proceso de la comunicación. Y así estaremos diciendo o escribiendo cosas que valga la pena escuchar o leer.

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jueves, 16 de agosto de 2007

Actualidad Transversal

En un mundo globalizado, estar al tanto de la actualidad nacional como internacional, no es sólo algo propio de un periodista o estudiante de periodismo, sino de toda persona o profesional que cuente con la capacidad de explicar los procesos e insertar y proyectar los acontecimientos en su contexto.

Si bien en un estudiante de periodismo es muy importante crear el hábito de estar bien informado, como de capacitarlo para complementar, ordenar y jerarquizar los hechos que ocurren, es aún más importante adiestrarlos para ayudar a entender a un público que se hace cada vez más exigente ante el crecimiento de las redes de información que muchas veces hacen complejo comprender el real sentido, alcance y proyección de los acontecimientos ocurridos en el mundo.

Mi experiencia en la coordinación de talleres de actualidad me da la certeza de la necesidad de introducir la actualidad de una manera transversal en la formación de un periodista desde sus inicios hasta el término de su carrera universitaria. No se trata de conocer lo básico y elemental de los hechos, sino de aprender a dar una mirada al conjunto de los desafíos que enfrenta el periodismo en nuestro tiempo y diseñar un mapa de los principales hechos ocurridos en un mundo globalizado que de una u otra forma inciden en nuestra sociedad.

La crisis inmobiliaria que golpea actualmente la economía estadounidense, que ha producido un efecto dominó en los mercados de Asia y América Latina, e incluso en el precio del cobre, es un ejemplo de cómo los hechos no siempre actúan aisladamente, sino por el contrario rebotan en una u otra forma en el resto del mundo.

Como decía, en mi opinión, no se trata de abordarlo sólo en los cursos iniciales de actualidad en los primeros semestres de la carrera, sino que la actualidad sea vista en los cursos sobre economía, historia, ética, radio, televisión y otros. Se trata, por ejemplo, de analizar cómo la crisis hipotecaria en Estados Unidos puede afectar la economía nacional y mundial, o como la denominada “revolución de Sarkozy”, puede incidir en la política nacional y ser un modelo para la derecha chilena.

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